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Cine peruano en orfandad y escasez

  • Foto del escritor: Dayana Suazo Davila
    Dayana Suazo Davila
  • 1 dic 2021
  • 4 Min. de lectura

Redactado por: Dayana Suazo

Es importante conocer un poco de historia. Por eso, cuando se habla del nacimiento del cine se toma como referencia 1895, cuando los hermanos Auguste y Louis Lumiére, proyectaron sus primeras películas en blanco y negro en el famoso “Salón Indio del Gran Café” de París. Destacando la gran cantidad de personas presentes, que al término de los rodajes su única expresión era de asombro.

Dayana Suazo, estudiante de comunicación de la UTP

Ese día, una nueva expresión artística y tecnológica surgió. Pero que no tardó en llegar a nuestro país a principios del siglo XX, en hombros de empresarios que solo tenían un propósito comercial para llenar sus bolsillos. Por lo que, una pregunta de raíz sería ¿Cuál es la situación actual del cine peruano?


Yo diría que huérfana. Dado por los antecedentes, falta de acción y trabas de ahora que son los mismos desde hace años, por parte del Estado peruano y sus organismo constitucionales, como el Ministerio de Educación y de Cultura. El cine peruano viene remando contra la corriente para no convertirse en una enfermedad crónica. Ya que, tiene problemas de financiamiento, exhibición y distribución en el mercado, tanto nacional y sobre todo internacional.



El año pasado ha sido un golpe para todos, incluyendo este rubro, aunque hubo dos caras de la moneda. Por un lado, el público encontró en las películas una gran distracción, que en consecuencia produjo mayor demanda y ofertas en el mundo cinematográfico. Siendo las múltiples plataformas una manera de que diversas producciones puedan difundir sus contenidos y tener ganancias, a lo que no fue ajeno el cine peruano. Puesto que, hasta abril del 2021, alrededor de 213 películas peruanas se encuentran disponibles en diferentes plataformas streaming de pago. Liderando Netflix, Prime Vídeo, Movistar Play, Google Play, Claro Vídeo, DAFilms y otros.


Pero, por otro lado, la comunidad del cine local también sufrió y sigue sufriendo. En vista de que hubo suspensión de rodajes, restricciones en el ámbito de producción y exhibición de las películas, cierre total de las salas y nuevos protocolos de seguridad. Actualmente, con la reinserción, todo ello ha generado pérdidas económicas y un mayor presupuesto. Viéndose así, en estos dos últimos párrafos la clara ausencia de “nuestro” gobierno y que este sector debe hacer malabares para sobrevivir.


Tratando de ser breve, la industria cinematográfica es un sistema precario, al menos en nuestro país. En comparación con nuestros países vecinos, existe un avance progresivo del cine en Brasil, México y Argentina. Por ejemplo, durante el 2019 el país de los tacos estrenó 78 películas nacionales. Mientras que en Brasil, fueron presentados 140 rodajes ese mismo año en su país. Pero Argentina no se quedó atrás y arrasó con 173 cintas estrenadas en salas comerciales.


Lamentablemente nuestro cine está inmerso en un mundo comercial. Un espacio donde no se le da mayor relevancia, libertad o algún cambio, sino sólo límites de inversión. Con el único propósito de entretener el mercado objetivo y generar consumo con la venta de cancha y gaseosa. Haciendo que las miradas extranjeras no quieran invertir y financiar producciones peruanas, ya que ellos tienen una mirada más cultural y artística del cine.


“La explotación de una película la convierte en una cosa azarosa e incierta”, expresa Renato Velásquez, especialista y crítico del cine peruano.


Yendo directamente a las leyes. El año pasado, el Ministerio de Cultura publicó el Decreto de Urgencia 022-2019, señalando que promueve la actividad cinematográfica y audiovisual. Siendo así, la nueva ley de cine y derogando la Ley de Cinematografía Peruana. No obstante, en abril de este año, los artículos 12, 17 y 20 fueron modificados. Leyendo dicha ley, la mayoría de párrafos va orientada a sancionar y fiscalizar a postulantes y acreedores. Si bien es cierto, en algunas líneas como el artículo 17 y 20 se mencionan medidas de promoción y exhibición nacional e internacional, pero son muy insuficientes para que ayuden a un mejor desarrollo del cine peruano.


En el artículo 7-A, se refiere a crear una Comisión Fílmica del Perú con sede en Lima y señala: a fin de impulsar y asegurar la presencia permanente del Perú en las ferias de locaciones y en otros eventos cinematográficos internacionales. A lo que yo como estudiante universitaria, me pregunto ¿Cuál es la situación del cine en el resto del país?, porque allí suena a la centralización de este sector y ni siquiera deja abierta la posibilidad de crear más sedes en provincias, lo que deja mucho que decir y sobre todo pensar. Si hay más recursos para la promoción, más concursos, más gente interesada en hacer cine, entonces, ¿Qué es lo que está pasando?.


Es importante resaltar que pese a todo lo anteriormente mencionado, el crecimiento constante que ha tenido nuestro sector cinematográfico en los últimos 4 años ha sido significativo. Según cifras, más de 39 películas se estrenan en el país en estos recientes 4 años, realizadas únicamente por producciones peruanas, precisa Laslo Rojas, un profesional del cine.


Aunque también se debe al público, ya que, existe un grupo que cree, valora, y reconoce el talento y creatividad audiovisual de todo un equipo detrás de una película. Nuestro apoyo no solo debe ser para tener más contenido de recreación, sino para poder obtener más cultura, conocimientos, historia y demás, porque por algo es denominado como el Séptimo Arte en el mundo y debemos despojarnos de esa idea interiorizada de la pantalla grande.


Hablar del cine es un tema muy complejo, con muchos temas que tocar. Pero en este contexto sanitario se ha puesto en evidencia lo frágil y precario de este producto/servicio. El gobierno junto a los ministerios deben trabajar de la mano para reformular o crear nuevas leyes, procurando su uso como canal de aprendizaje y difusión cultural, ya que no solo promueven producción, sino enseñanza y apreciación crítica audiovisual.


El cine es arte y cultura. Si se logra gestionar correctamente, podría ser una fuente de ingresos y buena inversión a favor del país y sus ciudadanos.


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