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Clases virtuales vs. clases presenciales

  • Foto del escritor: Daniela Cubas
    Daniela Cubas
  • 18 nov 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 19 nov 2021

Redactado por Dayana Suazo


Las clases virtuales llevan más de 10 años siendo una modalidad de educación a distancia. Al enfrentarnos ante una emergencia sanitaria mundial por la Covid-19, su uso se volvió prácticamente obligatorio para salvaguardar la vida de los estudiantes y evitar una red mayor de contagios.

De acuerdo a cifras de Unesco, son alrededor de 1.500 millones de niños y jóvenes los afectados por el cierre de instituciones educativas. En el Perú más del 82% de estudiantes han estudiado a distancia y 300.000 escolares han dejado de estudiar en estos dos últimos años. Siendo uno de los primeros países del mundo que ha tenido uno de los mayores cierres de colegios durante la pandemia del Covid-19.




Dayana Suazo, estudiante de comunicación de la UTP


Y es aquí donde surge el dilema o la interrogante de ¿Las clases virtuales son mejores que las clases presenciales o viceversa?. Yo, con mi posición de estudiante, me he sorprendido con las clases virtuales, ya que me resulta más flexible, versátil y diversa, pero, también me resulta muchas veces un poco fría, con una comunicación lineal y no muy interactiva o didáctica.


No obstante, es necesario resaltar que las clases virtuales de ninguna manera reemplazan a las clases presenciales en la educación inicial, primaria, secundaria o universitaria. Pero se sabe que la educación a distancia está agarrando cada vez más auge, gracias al uso de tecnologías de información aplicadas a la educación. Sin embargo, muchos expertos concuerdan que la educación presencial, sigue siendo por excelencia la mejor experiencia educativa.


La educación tradicional está muy arraigada en nuestra forma de aprendizaje, aunque esta ha absorbido las nuevas tecnologías para mejorar el proceso educativo. Siendo la muestra de que el 77% de los jóvenes del mundo tiene en su currículum algún curso online, con una tendencia a aumentar, según revela una encuesta de Global Shapper publicada por el Foro Económico Mundial (WEF).


Otra prueba muestra que el crecimiento global de la formación a distancia ha sumado en total casi 90 millones de alumnos y más de 900 universidades la incorporación a cursos online masivos y abiertos, informó Unicef. Los beneficios que también la mayoría de estudiantes compartimos son que hay más libertad de repasar las clases, mayor motivación de participación, horarios flexibles y sobre todo el crecimiento del desarrollo de habilidades digitales.


Viendo la otra cara de la moneda. Si bien es cierto que el aprendizaje es individual, ello se da en un contexto social, tanto dentro de las aulas y con diversas actividades relacionadas. Añadida a que resulta con mayores beneficios cognitivos. Puesto que, permite perfeccionar el aprendizaje, mejora el ánimo, ayuda al desarrollo de emociones y sentimientos personales o grupales vinculados al desarrollo social afectivo.


Asimismo, se aprende de modo multicanal, es decir, desde el movimiento y con experiencias mediante el contacto. Nosotros como seres humanos tenemos un cerebro social, diseñado para estar con el otro y donde prima las relaciones interpersonales. Es aquí donde los centros de estudios y aulas juegan un papel importante, porque son un ambiente de experiencia social, emocional y espiritual en la que los niños y jóvenes se conocen, trabajan juntos, resuelven problemas y desarrollan habilidades.


Incluyendo que la presencialidad permite a un gran porcentaje de estudiantes liberar cargas emocionales que pudieron desarrollar en su ambiente familiar y consolidar su proceso de enseñanza-aprendizaje. Ello toma más relevancia ahora con el contexto de confinamiento que vivimos.


Los pensadores griegos como Aristóteles, Platón y Sócrates, estaban convencidos de que para estudiar y aprender los hombres debían reunirse en un mismo lugar para debatir y compartir ideas.

Tampoco podemos ser ajenos a la realidad que vivimos en nuestro país, aunque la verdad es cuento conocido, pero, no menos importante y más en momentos actuales. Ya que debo resaltar que este acontecimiento de proceso académico no es igualitario para los niños, adolescentes y jóvenes que viven en zonas alejadas o rurales con limitaciones de recursos académicos y/o económicos. Más del 32% de alumnos en 17 regiones habría obtenido resultados satisfactorios en 2020, según Minedu.


Ante este amplio y actual panorama, es necesario que exista un equilibrio entre estas dos, ya que no todos pueden tener acceso al mundo virtual y no todos podrán asistir presencialmente a una institución educativa, sin embargo cada una se complementa. La educación virtual resultaría un apoyo a lo presencial, si se realiza bien y con calidad, sería un complemento valioso, porque los seres humanos queremos seguir viéndonos, oyéndonos, aprendiendo de manera directa como sucede hace miles de años.


Teniendo en cuenta todo, lo más importante es la educación y las enseñanzas. Pero sobre todo los estudiantes, porque son el futuro del país y los principales protagonistas que a corto o largo plazo se pueden ver afectados. Ya se están viendo los resultados de que hay mucho por mejorar en nuestra educación peruana, desde hace años, pero ahora aún más. Sobre todo en la incorporación de herramientas tecnológicas, capacitaciones a docentes y servicios digitales. Precisando lo fundamental que es el rol del gobierno y sus acciones.

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