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Teletón, deber del estado

  • Foto del escritor: Susana Contreras Leguia
    Susana Contreras Leguia
  • 21 oct 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 28 oct 2021

Redactado por: Dayana Suazo

21 de octubre del 2021


La existencia de la fundación Teletón se hace necesaria en un país donde el acceso a tratamientos y rehabilitación para personas con discapacidad física no es garantizada, plena y principalmente gratuita por los gobiernos de turno.

Dayana Suazo, estudiante de comunicación de la UTP

En el Perú, este evento solidario lleva realizándose alrededor de 40 años seguidos. Donde se ha ayudado aproximadamente a 5 mil familias anualmente, siendo un total de más de 200 mil las personas beneficiadas, pero, ¿Y dónde queda el deber del estado peruano?.


Aclaro que yo dono todos los años, pero no por eso deja de resultar una forma donde el estado reafirma su escasa importancia y lavada de manos sobre la discapacidad y los problemas de salud. Dejándolo en manos de empresas, famosos y hasta de la misma ciudadanía.


Desde ese panorama, si sufres de alguna discapacidad y necesitas rehabilitación el sistema de salud te dice “Ahora no hay atención, saca tu cita para dentro de seis meses o sino ve a una clínica y paga tu terapia”. Algo que es sumamente inaceptable. Menos en la situación de crisis sanitaria que estamos viviendo y que ha afectado a todos económicamente.


Conozco un caso muy cercano, que sufrió de un accidente, donde quedó en una situación de discapacidad física y lleva terapias de rehabilitación cada determinado tiempo para que no empeore su situación. Por lo que, tengo conocimiento sobre la ley general de la persona con discapacidad N°29973, que entró en vigencia el 13 de Diciembre de 2012 y está dispuesta en el artículo 108 de la Constitución del Perú.


Allí, se establece el derecho a la salud, donde se dice que “la persona con discapacidad tiene derecho a gozar del más alto nivel posible de salud, sin discriminación. El estado le garantiza el acceso a prestaciones de salud integrales de calidad e implementadas con infraestructura, equipamiento y recursos humanos capacitados, incluidas la rehabilitación y la salud sexual y reproductiva”. Artículo que existe, pero que está pintado o no es cumplido igualitariamente para todos y que de calidad no tiene nada.


Asimismo, en otro punto, se menciona sobre los servicios de habilitación y rehabilitación señalando que “La persona con discapacidad tiene derecho a acceder a servicios de habilitación y rehabilitación en materia de salud. Los ministerios de Salud, de Defensa y del Interior, así como el Seguro Social de Salud (EsSalud), cuentan con servicios de habilitación y rehabilitación relacionados con la salud en todos sus hospitales, centros de producción y bancos de ayudas compensatorias”. Sí, se cuenta con servicios de rehabilitación pero es precaria y el Estado no es apto para cubrir con toda la demanda.


Nuestro país ratificó ante la ONU, en el año 2010, la convención Internacional de los derechos de las Personas en situación de Discapacidad. Ésta información está a plena disposición de la población para que se tenga conocimiento sobre la obligación del gobierno y también, de los derechos y deberes que tienen las personas en situación de discapacidad.


Que el Estado se haga cargo de la rehabilitación no es un favor, es un deber.


Podría continuar, con más argumentos y artículos, que están llenos de palabras y no puestas en acción, como ya es de costumbre en nuestro país. Pero ya es más que evidente que la Teletón no debería ser necesaria en el Perú y que cumple mucho mejor la función del Estado.


Por otro lado, se valora toda la labor que cumple la fundación Teletón cada año, ya que con lo recaudado se atiende a personas con discapacidad pero destacando que solo es para niños y adolescentes, no para todas las personas. Lo que nos demuestra que aún existe una brecha y que no las donaciones no resuelven el problema en su totalidad de la discapacidad e inclusión. Lo que una vez más deja en descubierto la precariedad de la salud.


Después de todo, los más afectados son los niños y familiares que gracias a la existencia de esta campaña solidaria se benefician y rehabilitan, porque son quienes más lo necesitan. Por ello, es importante seguir apoyando a quienes nos dan lecciones de vida y superación con un derecho de salud digno y de calidad, sin peros o excusas, porque no es acto de caridad, sino es el deber y responsabilidad que ya debe asumir el estado.


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